Atrapasueños
En
el laboratorio la tensión es máxima. El ensayo se hará efectivo en unos
minutos. Los sueños están a la espera de ser recogidos en una cápsula metálica.
La pupila voluntaria está ansiosa de soñar.
Solo
8’3 mm de esfera instalada en el ojo humano encerrará los mundos oníricos, guardará
los ensueños, revelará los secretos nocturnos. La colocación de dicha lentilla supondrá
llegar a esa frontera desconocida del cerebro humano. Un atrapasueños corneal,
un engranaje de diminutas piezas de rodio con un gigantesco poder mágico, un
catalizador de una vida en imágenes, una maquinaria de mecanismo curvo
implantada en el iris penetrará en la mitología del dios Morfeo
Ha
llegado la hora. El ensamblaje ha sido una victoria. Solo hay que esperar al
despegue de la quimera, que se inunde el engranaje de mares ardientes, que
lleguen labios azules mordiendo la atmósfera, que pétalos gigantes arropen la
noche y océanos de girasoles rojos cubran los cielos de escamas transparentes…
La
mañana ha despertado y con ella el minúsculo dispositivo repleto de metáforas
infinitas dispuestas a ser vividas de nuevo, a revelarse como auténticas
realidades.
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