De
Blanco
Llegó el
momento del último ensayo antes de la gran fecha. Se lo probó una vez más. Sintió
cada pliegue de la tela. Comprobó el largo. Ajustó detenidamente el cinturón a
su talle. Llevaré el pelo recogido para ese día, se dice para sí misma mientras
hace ademán de sujetárselo con ambas manos. Frente al espejo y vestida de
blanco, se rodea una y otra vez más, mirándose, evaluando cada detalle, jugando
a despistar unos nervios que acaban de llegar de improviso y que la acompañarán
cada vez que frente al espejo y vestida con su karategui blanco se prepare para
pisar el tatami.
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