Romper los días
Nos amamos en
el aire.
Cada día y sin
el temor de caer al vacío vemos a las ocas volar a nuestro lado, llenando
nuestras miradas de plumas blancas como olas secas en el cielo.
Romper los
días. Convertirlos en oleos. Ese es
nuestro plan.
Sentirnos, de
pronto, sumergidos en El estanque de
Claude Monet, acariciar sus nenúfares, rozar cada mancha convertida en pétalo,
sentir los reflejos de luz en nuestras pupilas.
Desbordarnos
en las aristas de El Guernica, gritar
con cada línea trazada, con cada sombra oculta; o galopar al encuentro de la Persistencia de la memoria, parando las
horas derretidas de Dalí y alcanzar sus minuteros haciéndolos eternos.
No tememos que
estas alas de cartón improvisadas caigan de pronto, construiremos otras, como
cada noche desde la quinta planta del hospital psiquiátrico, donde estamos
condenados a tener los cuerpos pegados a la cama.
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